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La importancia del factor psicológico en la perdida de peso

La importancia del factor psicológico en la alimentaciónPronto llega el verano y, junto a él, la operación bikini. Empiezas a comer saludable, eliminas la comida basura, comienzan los días de gimnasio y ejercicio con la ilusión de recuperar la figura que deseas. Pero no todo se basa en dietas y ejercicios, también influye un tercer factor clave, el factor psicológico.

 

La mayor parte de las personas ignoran el factor psicológico a la hora de proponerse bajar de peso. Según una encuesta realizada por el Orlando Health, el 90% de las personas lo ignora.
•    El 31% de los encuestados creía que la falta de ejercicio es la principal barrera para perder peso.
•    El 26% dijo que el sobrepeso se debe a lo que comes.
•    El 17% dijo que el sobrepeso se debía a lo costoso que era mantenerse sano.
•    El 12% creía que era causado por la falta de tiempo para ejercitarse.
•    Sólo el 10% dijo que el bienestar psicológico es importante para perder peso.

Según las investigaciones recientes, el aumento de peso se debe al excesivo consumo de azúcares y carbohidratos. Al ignorar el factor psicológico, ignoramos las causas emocionales y condicionantes que propician las comidas en exceso, tales como la ansiedad, el estrés, la depresión y relacionados, son algunos de los trastornos que causan las comidas en exceso.

 

Algunas de las recomendaciones que nos ofrecen para tener en cuenta la conexión del factor psicológico con la comida son:
•    Mantén un seguimiento diario de la comida y el estado de ánimo. Evalúa los patrones emocionales que emergen cuando comes.
•    Encuentras que hay un tipo de comida específico que te hace sentir bien, evoca algún tipo de recuerdo o te diste cuenta que comes un tipo de comida específico cuando estás estresado.
•    Antes de comer, piensa: necesito comer esto porque tengo hambre o es algo más (estrés, por ejemplo). Si es estrés, entonces no deberías comerlo.

A demás del factor psicológico que nos impulsa a comer, existe la memoria. Recientemente se han encontrado muchas conexiones entre el uso inapropiado de las nuevas tecnologías con la memoria y el apetito. Se ha demostrado que comer con la televisión encendida u otro tipo de distracción puede incrementar el hambre y la cantidad de alimento que comes. Un estudio publicado en la revista PLoS ONE ha sugerido que nuestra memoria a corto plazo desempeña un papel en el apetito. Descubrieron que horas tras realizar una comida, el hambre se mide en función de la cantidad de comida que habían visto frente a ellos.
Junto al factor de la memoria, también afecta la percepción. En un estudio realizado hace unos años, las personas reportaban saciedad cuando pensaban que habían consumido un batido con más calorías, aunque siempre se consumía el mismo con una etiqueta distinta. Uno de los trucos para combatir las distracciones y ayudar a controlar el apetito es tomar tres segundos para mirar de cerca lo que se está comiendo, y tomar un momento para codificar consciente y reflexivamente la comida en la memoria.
Siempre cabe destacar que los malos hábitos alimenticios tales como saltarse el desayuno, comer antes de acostarse, picar entre comidas, no comer frutas y verduras, comer mientras se hace algo más, comer muy rápido, beber poca agua, estar rodeado de alimentos, comer directamente del envase o abusar de los alimentos dietéticos son factores importantes relacionados con el peso.